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jueves, 16 de octubre de 2014

Pase usted antes por el psiquiatra...

Me parece lamentable que tanto desde el sistema de salud público como desde las aseguradoras privadas se siga considerando que la visita al psiquiatra (y la consiguiente medicación) debe ser la primera línea de actuación y "a lo mejor después terapia psicológica si pareciera necesaria y así lo prescribe el psiquiatra". La capacidad de juicio y de decisión de la persona que solicita ayuda queda totalmente en entredicho...

En este contexto, la terapia psicológica tiene un papel secundario, incluso me da la sensación de ser algo así como cosmético... 
La realidad es que los casos que nos llegan a terapia psicológica acaban siendo en muchas ocasiones los "desahuciados" por y para la medicación. Y la cuestión es que la medicación está probablemente en la base del creciente empeoramiento de la salud mental.






Si en algo estaba acertado el DSM era en excluir de la condición de psiquiátricos los trastornos debidos a condiciones propiamente médicas. Se reconoce el trastorno mental por su primordial naturaleza funcional... Y es que si tuviera una causa orgánica determinada, ya no sería psiquiátrico sino, por ejemplo, neurológico...

lunes, 6 de octubre de 2014

Terapias narrativas

LA SINIESTRA HISTORIA DEL RATONCITO PÉREZ

Cuando un paciente viene a consulta suele empezar por contar “su historia”. La firmeza, convicción y proliferación de detalles me hacen caer fácilmente en la tentación de pensar que “eso es exactamente lo que ocurrió, ni más menos...”. Luego uno empieza a darle vueltas al tema, y entiende, una vez más, que cualquier relato puede ser contado de múltiples maneras. No hay formas infinitas ya que las posibles alternativas están limitadas, pero sí muchas. Lo fundamental es entender que ninguna historia abarca toda la experiencia del sujeto, y por tanto, que ninguna contempla toda la información posible. Siempre quedan resquicios, información no usada que puede utilizarse para organizar el relato de otra manera. Un simple cambio de perspectiva en la orientación abre puertas completamente nuevas a lo que hasta entonces podía ser una historia de fracaso y decepción o todo lo contrario. Me encontraba el otro día dándole vueltas a estos temas cuando empecé a escuchar a mi lado a un padre contarle a su hijo la famosa historia infantil del ratoncito Pérez. Al niño se le acababa de caer su primer diente de leche y escuchaba a su padre totalmente embelesado. Es una historia que se cuenta también en otros países con personajes distintos pero siempre aparentemente entrañables. De hecho, otro padre me comentó días después que él le había tenido que explicar a sus hijos cuando éstos se habían enterado por unos compañeros del colegio que había otros “seres” en otros países que hacían lo mismo que su ratoncito Pérez, que “el ratón, l´angelet, la ardilla y el hada hacen cosas parecidas porque trabajan todos en la misma empresa multinacional”. Me hizo gracia su comentario y a raíz de esa etiqueta maldita (empresa multinacional) empecé a plantearme que también se podría construir un relato bastante más desasosegante con los currantes de esa empresa... 


¿Qué pasa si nos centramos únicamente en la conducta de estos seres? Se llevan el diente, una pieza de marfil al fin y al cabo y por tanto un material valioso, que intercambian por un pequeño detalle como una golosina o una moneda de muy bajo valor y ese marfil desaparece para siempre. Además, se llevan los dientes de todos los niños y niñas del mundo, los acaparan y no se sabe qué hacen con ellos. Los niños del mundo deberían unirse y reclamar urgentemente una ley de transparencia sobre las actividades de estos tipos. Desde luego, parece una historia de traficantes, con todas las connotaciones negativas que ello tiene... ¿Cómo es posible que hayamos estado tanto tiempo equivocados?

lunes, 29 de septiembre de 2014

¿Y si dejamos de usar la palabra "enfermo"?

La noción de enfermedad, lejos de evitar el estigma, es, en realidad, estigmatizante. Se ha comprobado que las personas con supuestas enfermedades mentales son tratadas con distancia y consideradas como imprevisibles y poco fiables, incluso por los propios familiares y el personal sanitario.



Asimismo, a los pacientes a los que se les da a entender que el trastorno tiene causas biológicas, consideran que el tratamiento requerido llevará más tiempo, son más pesimistas acerca de la mejoría y adoptan un papel más pasivo ante los terapeutas y su propio problema...

viernes, 12 de septiembre de 2014

En el telediario de la TVG

El pasado miércoles un niño de trece años agredía brutalmente a su madre. La Televisión de Galicia se desplazó a nuestro gabinete para hablar sobre el tema.

http://www.crtvg.es/informativos/unha-muller-foi-operada-de-urxencia-por-mor-dunha-malleira-que-supostamente-lle-deu-o-fillo-de-13-anos-888022


martes, 2 de septiembre de 2014

La depresión y un tal Leonard Cohen

El Correo Gallego nos publicó ayer este artículo:

LA LUZ DE LEONARD COHEN

Suele decirse que muchas de las canciones de este fantástico cantautor inducen a la depresión y a la autodestrucción, y en parte es cierto. De hecho, en los años setenta se le adjudicó un oscuro record que consistía en ser el músico que más suicidios “provocaba” (en los reproductores de vinilo de algunas personas que se habían quitado la vida por entonces aparecían con cierta frecuencia los discos del canadiense). Dicen sus biógrafos que Leonard pasó buena parte de su vida entrando y saliendo de severas depresiones hasta que una serie de retiros prolongados en monasterios zen lograron serenar su estado de ánimo. En sus canciones son frecuentes los versos que reflejan el sufrimiento y la desmoralización, pero también, sobre todo en la última parte de su obra, muchos otros que arrojan luz y calma sobre las tormentas emocionales.


                       

Los profesionales de la salud mental sabemos que el comportamiento base del paciente depresivo es la renuncia: dado que va a sufrir de todas formas, prefiere ya “ni siquiera intentarlo”. Podría parecer que un retiro “zen” como el de Cohen estaría en sintonía con esa idea de renuncia pero no es así. El afrontamiento de los propios infiernos, y la disciplina a la hora de hacerlo, son objetivos prioritarios en estos centros. Otra característica importante que aparece en bastantes ocasiones en los pacientes depresivos consiste en relegarse al papel de víctima que delega continuamente en los demás la tarea de hacerlos sentir bien. En este sentido hay que decir que el chantaje emocional puede llegar a ser devastador para la gente más cercana. Se suele observar una tercera cualidad que define el comportamiento del depresivo y es la de contar sus penas abiertamente a cualquiera o, por el contrario, encerrarse en un estrepitoso silencio (a Cohen le apodaron en el monasterio “el silencioso”). Cuando nos encontramos con estas dos últimas características entendemos que la terapia no sólo debe involucrar al paciente, sino a las personas que lo rodean. Normalmente, es eficaz guiar a los familiares para que proporcionen al depresivo un espacio prefijado donde concentrar sus lamentaciones (lo que se conoce como técnica del púlpito) para luego, fuera de dicho ritual terapéutico, evitar cualquier discurso relativo a sus quejas. En algunas personas también es posible optar por la alternativa de hacerlo por escrito, actividad que suele tener un gran poder terapéutico, en parte gracias al distanciamiento emotivo que se produce y que provoca a su vez el desbloqueo de recursos de la persona. Empezarán a tener sentido entonces palabras como las de san Francisco de Asís cuando decía que “un simple rayo de luz puede rasgar las tinieblas más tenebrosas”, o siendo un poco más modernos, podrán identificarse con el estribillo de ese “Himno” del depresivo cantautor canadiense que afirma que “hay una grieta en todo... Así es como entra la luz”.




jueves, 28 de agosto de 2014

Violencia de género

Esta mañana hemos estado hablando en el programa "Caixón de Sastre" de Radio Obradoiro sobre algunas de las causas de la violencia de género:

http://www.elcorreogallego.es/santiago/ecg/violencia-machista-solo-podra-combatir-yendo-raiz-problema/idEdicion-2014-08-28/idNoticia-886873/

"También se puede llegar a entender el amor bajo un compromiso libre y mutuo entre las personas, rompiendo las cadenas mentales que nos atan a atávicos instintos que tienen su antropológica razón de ser en la cultura del patriarcado. Una cultura que nos ha impuesto durante siglos su modelo para el amor".


martes, 26 de agosto de 2014

Análisis Existencial

Con una clara presencia de la filosofía en sus concepciones básicas surgió el enfoque psicoterapéutico denominado “Análisis Existencial”. Husserl, con su concepto de consciencia, o Sartre con la idea de que el hombre no puede esperar encontrar sentido en el mundo exterior sino en sus propios actos, influyen en las terapias existenciales a través de la idea de que la comprensión del hombre se alcanza mejor por medio del estudio de las experiencias subjetivas de las personas que de las “fuerzas objetivas” de la naturaleza.




Uno de los creadores de este enfoque, Ludwing Bingswanger, propuso que el punto de partida para comprender la personalidad es la tendencia humana a percibir “significados” en los sucesos y, por ello, ser capaz de trascender las situaciones concretas.


                                          

La psicoterapia debe ayudar a asumir la propia experiencia en toda su plenitud...  hasta recuperar la autodeterminación.

lunes, 28 de julio de 2014

Enfermando de "coherencia".

Puede resultar extraño pero la verdad es que podemos llegar a "enfermar" de cualquier cosa, incluso de "coherencia". Hay pacientes que se sientes terriblemente abrumados con esta palabra... Y yo les digo que la coherencia a toda costa es algo que no encaja con la mayoría de las realidades que vivimos. Oscilamos sin cesar, empujados por las pasiones y los deseos, desviados por nuestros tormentos, arrastrados por las corrientes de nuestros instintos, reconfortados por nuestros éxitos para después ser devueltos al suelo por las desilusiones, exaltados por el amor, aniquilados por el rechazo... Y así hasta decir basta. 



La coherencia absoluta pertenece a otro mundo, no al de los humanos. Cuando se la exigimos a los demás o a nosotros mismos entramos en el ámbito de la patología disfrazada de virtud.

viernes, 6 de junio de 2014

Figura y fondo (Ejemplo)

Continuando el post anterior...

Estoy en una interesante conversación contigo y empiezo a recordar lo que me dijo hoy mi jefe... Si al cabo de una rato me sigo imponiendo postergar mi incomodidad por sus hirientes palabras no estaré en ninguna de las dos cosas: ni contigo ni con mi enfado. A esto se le llama "estar interrumpido".
En el día a día nos "interrumpimos" cada vez que nos encontramos en una situación en la que más de una figura compite por ser resuelta. La pugna por la resolución que reclaman las situaciones inconclusas diseminadas en el fondo son el punto de partida...


El objetivo es aprender a conectarse comprometidamente en cada momento con la capacidad de vivir "aquí y ahora", resolviendo cada situación, cuando sea posible, en cuanto se presenta.
Como dice Jorge Bucay: "no te interrumpas, date permiso, date tiempo, date lugar, date todo..."

lunes, 26 de mayo de 2014

Gato encerrado

La ambivalencia, una de las características más denigradas por el sentido común, es en realidad una parte inevitable de nuestra forma de relacionarnos con nosotros mismos, con nuestros actos y con el mundo. Pretender suprimirla es como meter un gato en un saco: morderá, arañará y una vez libre no habrá quien lo maneje.



Pero también podemos optar por domesticarlo y hacernos sus amigos...

viernes, 16 de mayo de 2014

Estatismo y cambio

"Estoy un poco preocupada. El otro día en el hospital me pasaron un test de personalidad largísimo y al terminar, y tras analizar las respuestas, me dijeron que yo era una persona introvertida, un poco neurótica, amable (faltaba más, después de estar una hora y pico contestando sin rechistar…), cerrada a nuevas experiencias y poco responsable. Recuerdo algunas preguntas del tipo “¿usted es emocionalmente estable?” o “¿tiende a ser callado?” o “¿se preocupa habitualmente?”… y no sé, lo primero que venía a mi cabeza siempre era “pues depende”. Ahora pienso sobre los adjetivos con los que me han definido y digo, pues será verdad, seré todo eso que dicen."

                       

No estoy de acuerdo con eso..., y creo que tú misma tampoco. Eso que la gente llama personalidad alude a una constelación de imágenes y conceptos que una persona retiene profunda y tenazmente en la mente como representativos de sí misma. Aunque un individuo sea en realidad más semejante a un río que fluye continuamente, nos gusta concebirnos como entidades inmutables. Tendemos a creer que solo tenemos un yo, pero en la práctica poseemos muchos y muy diferentes conceptos e imágenes de nosotros mismos como disponemos de contextos sociales con los que identificarnos. E incluso dentro de un solo contexto no siempre somos consecuentes. Puede ser muy perturbador pensar y obtener pruebas de nuestra propia inconsecuencia pero también es un buen punto de partida para cambiar muchas conductas anquilosadas. No le hagas ni caso a lo que te han dicho. Lo que más me preocupa de utilizar esos test de personalidad es la necesidad que parece haber en la sociedad actual de definir a la gente de forma que sepamos cómo van a actuar en cada momento. El objetivo no debería ser que una persona establezca un yo sólido y previsible. La meta es que ese individuo se torne fluido, flexible, espontáneo… Debemos cambiar el estatismo y la inmovilidad por el proceso y el cambio.

lunes, 5 de mayo de 2014

Lo haré mañana...

Un koan afirma: "la disposición a postergar anula la voluntad y hace medroso al hombre". En efecto, el aplazamiento como forma frecuente de afrontamiento lo que provoca es un debilitamiento de nuestra iniciativa.


El gran psicólogo William James sugería: "si los jóvenes supieran con qué sutileza nos dominan los hábitos, pondrían mucha más atención en su adquisición".

miércoles, 30 de abril de 2014

Ironías...

Las sugestiones, los consejos moralizantes, la persuasión mediante tecnicismos, el apoyo paternalista, la palmadita afectuosa… son algunos de los utensilios que utilizará. Si insistes en “no curarte” siempre le quedará el recurso de decirte frases estereotipadas como: “¡hombre, es que usted no pone nada de su parte!” o “haga un esfuerzo para distraerse y no piense más en ello”… Si además gozas de una buena posición económica, existe la posibilidad de que te recomiende ir una semanita al Caribe, otra semanita a una estación de deportes de invierno y finalmente a algún balneario de moda para desestresarte de tanto viaje. En último término, y si llegas a resultar realmente fastidioso y angustiante, te derivará a un psicoanalista con quien, por una pequeña fortuna mensual quizás llegues a conseguir algo en el plazo de unos años. Si tus ingresos no te permiten las anteriores posibilidades, te aconsejará que practiques yoga en el local social del barrio y que te busques un “hobby” saludable que te mantenga ocupado y no sea muy caro. Lo importante es que no pienses, no afrontes, no sientas y no clarifiques el juego al que estás sometido. Es mejor olvidar, negar, reprimir, desplazar, sublimar… y además, fomentar esa dependencia emocional hacia el terapeuta con que todo individuo llega a la primera consulta...


lunes, 28 de abril de 2014

Resignación

Ni siquiera la astucia de la célebre zorra de Fedro, que abandona las uvas con la excusa de que no están lo bastante maduras y, por tanto, no merecen ni un esfuerzo más, puede salvarnos de los terribles efectos para nuestro estado de ánimo de nuestras renuncias. La frustración derivada de un fracaso nunca será tan negativa como un proyecto al que renunciamos (por el miedo a ese fracaso).

Decía Balzac que " la resignación es un suicidio cotidiano".


viernes, 25 de abril de 2014

Pánico

Las personas que sufren ataques de pánico recurrentes tienen una tendencia a interpretar de forma errónea y catastrófica las sensaciones corporales que experimentan. La interpretación de esas sensaciones produce una elevación de la ansiedad que a su vez aumenta la atención a las sensaciones físicas iniciales, generándose así un círculo vicioso que acaba desembocando en el ataque de pánico


                                          

En la terapia, el objetivo de la exposición interoceptiva, lo mismo que en el caso de la exposición a los estímulos fóbicos externos, no es otro que el poder debilitar la asociación entre las señales corporales específicas y las reacciones de pánico.

                                        

Otro punto importante serán las recomendaciones que le demos al paciente de cara a abandonar las llamadas “conductas de seguridad”, que son aquellos comportamientos que el sujeto lleva a cabo para contrarrestar las sensaciones corporales y evitar la catástrofe que está anticipando. Ejemplos de este tipo de conducta son el agarrarse con fuerza a un amuleto, cerrar los ojos con fuerza repitiéndose alguna frase, movimientos estereotipados, beber, fumar, uso de drogas... Si permitimos estas conductas no podremos lograr el cambio cognitivo que buscamos ya que reducirán momentáneamente la ansiedad pero mantendrán las creencias distorsionadas, actuando de forma similar a las compulsiones en los pacientes obsesivos.

miércoles, 23 de abril de 2014

Positivamente desengañado


Es abrumador el creciente número de psicólogos, coachers y economistas de moda que salen continuamente en los medios de comunicación intentando demostrarnos que el denominado “pensamiento positivo” influye en el bienestar y en la felicidad de las personas. A menudo olvidan decirnos que aunque algunos resultados puedan sugerir una correlación entre el bienestar (¿qué significa este término?) y la puesta en práctica de eso que llaman “pensamiento positivo”, son mucho más numerosas las demostraciones de que el hundimiento de las ilusiones suscita profundos desengaños que a menudo conducen a formas de depresión patológica. Y es que todos sabemos que cuanto más grandes son las expectativas, más devastador es el efecto de la desilusión cuando éstas no se realizan. 

                                          

Las personas que han investigado al respecto saben muy bien que el mecanismo de la profecía autocumplida funciona mucho más en sentido negativo que positivo. Cuando, de modo voluntario y consciente, nos esforzamos en ser positivos el resultado es paradójico. Por ejemplo, si el paciente al que atiendo está triste y yo me esfuerzo en decirle que debe pensar en positivo y que así se acaba su problema, termina deprimiéndose todavía más. Si tiene miedo y le digo que lo que tiene que hacer es pensar de forma optimista, acaba asustándose más aún. Tengo muy claro que no ayudaré a nadie de esta manera. Los defensores del pensamiento positivo infravaloran las evidencias empíricas de los efectos casi siempre paradójicos del intento de influir sobre la realidad. No suelen decir en sus libros ni en sus conferencias que fenómenos muy conocidos como el “efecto placebo” y el “efecto expectativa” del paciente, no se obtienen a través del esfuerzo voluntario de pensar algo así como “sé que esta pastilla es un placebo pero si pienso que es un potente analgésico me va a pasar el dolor de cabeza” sino gracias a elementos sugestivos involuntarios y no conscientes. Cuando el autoengaño se hace explícito pierde su poder. El pensamiento positivo únicamente funciona cuando ya se han obtenido los resultados positivos, pero porque en esos casos la confianza en las capacidades propias aumenta (y por tanto los esfuerzos en esa misma línea) gracias a que comprobamos nuestra eficacia, es decir, justo lo opuesto a esa expectativa ilusoria que propone el “pensamiento positivo”.

miércoles, 16 de abril de 2014

Y vuelve la calma

Estabas rabiosa y no conseguía ayudarte. No sabía qué hacer. Quería entenderte. Captar tu mundo sin robarte nada. Porque robar supone apoderarse de algo. Y yo no buscaba eso. Intentaba convertirme en ti sin obligarte a que tú te convirtieras en mí. Es así como empecé a poder ver a través de tus ojos y a sentir como tú. Y ese fue el principio de todo lo que pasó después. Entendiste que el sufrimiento procedía de nuestra implicación en la defensa del yo... y que en realidad no había ninguna posición que defender. En el mismo momento en que empezaste a abandonar esa defensa, simultáneamente se alejó el padecimiento mental… Cualquiera que quiera dedicarse a la terapia debe empezar por aquí. Sin este paso nunca podrá llegar a empatizar con la persona que tiene delante, y por tanto, no podrá ayudarla.Empatizar es hablar y actuar con una intuición precisa del mundo de otro individuo como es visto, sentido y entendido desde dentro. Significa conocer el sufrimiento de una persona como propio sin perder libertad o saber en el proceso. La compresión es distinta de la identificación ordinaria, que es la que sucede cuando nuestro ego se implica, buscando algo para sí. La comprensión implica aceptación incondicional y es intrínsicamente terapéutica. Como escribió Rogers, el fundador de la terapia centrada en la persona: “Hallarse con otro de esta manera significa que por el momento usted deja a un lado sus propios valores y opiniones con objeto de penetrar en el mundo del otro sin prejuicios. En algún sentido, supone dejarse al margen a uno mismo”.

                                        

Todos podemos ser (y somos) un poco terapeutas en nuestra vida cotidiana. La primera reacción, y más cuando estamos envueltos en una situación con mucha carga emocional, suele ser negativa: “Yo no puedo aguantarte”, “hay gente que se entiende y otra que no”, “vete a darle el coñazo a otro”, etc... Aunque nos parezca que no, contamos con una facultad de comprender a otros mucho mayor de la que sospechamos. Lo primero es aprender a escuchar. Simplemente con una escucha activa, se desencadena en la mente de la otra persona un poderoso proceso de transformación. El mismo Rogers, después de sus trabajos sobre los problemas raciales en los Estados Unidos, señalaba que incluso la rabia necesitaba ser escuchada. Y eso no significaba que sencillamente bastara con ser oída. Tenía que ser aceptada, asumida y entendida. Solo así empezaba a disolverse. Y volvía la calma.

miércoles, 26 de marzo de 2014

La navaja de Ockham

“Lo tengo más que comprobado. No me mira a los ojos cuando entra por la mañana en el despacho porque lo sabe todo. Tiene medios técnicos muy sotisficados y un montón de personal a su alrededor que le cuentan mis cosas…”



Una vez bien atrincheradas, las teorías y explicaciones que damos a lo que nos ocurre, son muy difíciles de desalojar. Del mismo modo que Ptolomeo añadió epiciclo sobre epiciclo para salvar su teoría de la órbita planetaria, los demás también tendemos a embellecer y adornar cualquier teoría o explicación para convencer a otros (y sobre todo a nosotros mismos) de su valía y acierto.


Recuerdo el experimento que un profesor de la facultad nos contó en su clase hace ya algunos años sobre dos individuos, llamémosles José y Paco, a los que se les pedía que intentaran reconocer, por el método de ensayo y error, la diferencia en el aspecto físico entre ratones sanos y ratones enfermos. Naturalmente, ni Paco ni José eran biólogos ni habían estudiado nada sobre el tema. Cada uno de ellos debía responder “sano” o “enfermo” a las diapositivas que se le iban enseñando. Se les comunicaba que cada vez que se encendiera una luz que había en su mesa significaría que habían respondido correctamente. La realidad era que sólo las respuestas correctas de José eran indicadas con la señal luminosa. Paco, que estaba al otro lado de la habitación y que veía las mismas diapositivas y en el mismo orden, recibía la señal luminosa aleatoriamente, es decir, que lo que respondía no tenía ningún efecto sobre su señal luminosa. Posteriormente, cuando se les pedía que explicasen su “teoría del aspecto físico de los ratones enfermos”, la de José resultaba ser sencilla, concisa y directa. Las ideas de Paco, por el contrario, eran complejas, intrincadas y sumamente elaboradas… Pero lo más curioso del caso es que José quedaba totalmente impresionado por la “brillantez” de la explicación de Paco y cuando se le pidió repetir la prueba en un segundo intento, su actuación pasó a ser considerablemente peor que en la primera, presumiblemente por la influencia de las abstrusas y ptolemaicas ideas de Paco… En realidad, no creo que hiciese falta ninguna investigación formal para darnos cuenta de que nos dejamos impresionar más fácilmente por los galimatías que no entendemos que por las simples observaciones y deducciones que entendemos. Al final, casi siempre preferimos las hipótesis peludas al afeitado con la cuchilla de Ockham.  

lunes, 20 de enero de 2014

lunes, 13 de enero de 2014

Tratamiento de ansiedad

Ante una consulta de ansiedad, siempre debemos diferenciar el miedo, entendido como una respuesta normal y adaptativa a una situación de peligro potencial, de la angustia, que implica una respuesta anticipada a una amenaza y que puede estar o no motivada. Esta respuesta, por el contrario, no es adaptativa y deteriora el funcionamiento físico y social de la persona.




Es importante diferenciar si la angustia es o no reactiva. En caso de no serlo, se caracterizará por episodios espontáneos de ansiedad sin un estímulo que la desencadene, y habitualmente encontraremos antecedentes familiares de esta misma ansiedad. En el otro caso, la ansiedad se desencadenará a partir de un estímulo determinado. La psicoterapia podrá enfrentar ambos tipos de ansiedad, si bien el tratamiento suele ser más largo y complejo en la "no reactiva".