lunes, 20 de agosto de 2018

Sopa de...

La semana pasada me publicaba este artículo El Correo Gallego: https://www.elcorreogallego.es/opinion/firmas/ecg/sopa/idEdicion-2018-08-17/idNoticia-1132508/

LA SOPA
A través del lenguaje los seres humanos nos liberamos del control de las funciones directas de los estímulos establecidas por contingencias y transformamos esas funciones relacionando conceptos e ideas. Si consideramos la cantidad de relaciones que se pueden establecer de forma verbal a lo largo de la historia de una persona no es difícil hacerse una idea de que la construcción del mundo simbólico de cada persona es algo realmente complejo. Cuando ponemos dos o más objetos en relación somos capaces de darle a cualquiera de ellos una función estimular que no tenía antes, y podemos hacerlo no solamente con los objetos sino también con nosotros mismos, así como en relación a otros. Esto nos permite entender que pueden ocurrir importantes cambios a través de las nuevas relaciones establecidas o del nuevo “enmarque relacional” (así le llaman las autoetiquetadas como “terapias de tercera generación”). Y esto puede suceder incluso sin ningún cambio real en lo que el individuo esté haciendo, como por ejemplo, cuando al escuchar las palabras “está hecha con excrementos” cambia la manera en la que una persona actúa en relación a la sopa que venía saboreando con gusto.


“Traer al presente” funciones estimulares de eventos y fenómenos que están “lejos del presente” supone ventajas pero también posibles trampas. Si estoy dando un paseo y al cruzar una calle escucho el grito “cuidado con el coche”, el hecho de responder a las palabras deteniéndome en la orilla será útil y evitará un accidente. En cambio, un paciente que en el pasado haya escuchado muchas veces por parte de su entorno frases como “todo lo haces mal” y “no vales para nada”, a pesar de haber transcurrido ya un tiempo, y aunque esas personas no formen ya parte de su vida, ante situaciones que impliquen enfrentarse a circunstancias difíciles o experiencias nuevas que conlleven inseguridad utilizará un lenguaje del tipo “no valgo para nada” o “todo lo hago mal” para referirse a la nueva situación que le toca afrontar. Obviamente si nuestra conducta se organiza en torno a estas construcciones verbales y a sus respectivas funciones, se producirán consecuencias problemáticas en nuestra vida. Cambiar el lenguaje con el que nos referimos a lo que nos sucede puede resultar fundamental. No debemos ignorar que el lenguaje, o el “comportamiento verbal”, puede ser curativo, pero también nos puede llegar a proporcionar un contacto casi inagotable con el dolor.

lunes, 6 de agosto de 2018

Violencia digital

"Una transformación en la que 'ciberbullying' y la violencia digital son manifestaciones y evidencias de la nueva tipología de conflictos sociales y relacionales que nos han estallado en la cara.
Educar, sensibilizar, prevenir, formar… No nos cansamos de escuchar de forma incesante estas palabras en congresos, foros, comisiones y subcomisiones de todo tipo, como si su mera pronunciación situara al 'experto' en el epicentro del problema y, por tanto, de su solución".

jueves, 2 de agosto de 2018

Migrañas y cefaleas

"...que afirman que la terapia cognitivo-conductual ayuda a los individuos con migraña a gestionar cómo los pensamientos y conductas pueden afectar a la percepción del dolor. Así mismo, las técnicas de relajación pueden ayudar a aliviar el estrés, uno de los principales desencadenantes de las migrañas. Entre dichas técnicas se incluyen ejercicios de respiración profunda, meditación y relajación muscular progresiva."

lunes, 30 de julio de 2018

Reload

“Resetear” su cerebro es la solución para los problemas del tenista, que “necesita recuperar la fe en su revés a dos manos”, dice el gurú. “Lo que quiero proponerle es simple: una reprogramación neuromotriz que le diga a su cerebro que ya puede volver a pegar su revés”. Aparatos y términos científicos pero en el fondo una cuestión de fe. La “reprogramación neuromotriz” le diría a “su cerebro que ya puede volver a pegar su revés”. Personificación mediante (¡retórica!) es la “reprogramación neuromotriz”, tan encumbrada y digna de fe la que daría una orden a su cerebro. El deportista imagina “los errores para desgrabarlos y ver mentalmente el golpe correcto para regrabarlo”. Términos científicos, informáticos, un organismo máquina, ordenador ordenado. El autor se alarma: “Grabar y desgrabar” es “casi inquietante, porque [el gurú] está hablando del cerebro de una persona.” Pero ¿se trata de un paciente en la reprogramación del golpe del tenista? ¿Se trata de prácticas que buscarían la salud o entraríamos al mero terreno de la programación de mentes?


jueves, 26 de julio de 2018

Abuelos

"Los dulces a deshoras, que no se respeten los horarios impuestos en las casas de los padres o que los agasajan con regalos son algunas de las quejas comunes. Sin embargo, un estudio de la Universidad de Oxford ha llegado a la conclusión de que lejos de malcriarlos, como dice el cliché, una relación estrecha con los abuelos reporta grandes beneficios emocionales y de estabilidad a los niños.

La investigación, liderada por la profesora Ann Bunchanan, del departamento de Política e Intervención Social de Oxford, analizó el comportamiento de 1.500 niños y descubrió que aquellos que pasan más tiempo con sus abuelos tienen menos problemas emocionales y de conducta. Este vínculo no solo es bueno para los más pequeños. Buchanan apunta a que los adolescentes de padres separados o divorciados salen especialmente beneficiados por este vínculo".


lunes, 16 de julio de 2018

Único en el mundo

Los músicos profesionales, los jugadores de golf o los ajedrecistas, por ejemplo, tienen características particulares en las regiones del cerebro que más utilizan para su actividad especializada. Pero, eventos de menor duración también pueden dejar rastros en el cerebro: si, por ejemplo, el brazo derecho se mantiene quieto durante dos semanas, se reduce el grosor de la corteza cerebral en las áreas responsables de controlar el brazo inmovilizado. "Sospechamos que esas experiencias que tienen un efecto en el cerebro interactúan con la composición genética para que, a lo largo de los años, cada persona desarrolle una anatomía cerebral completamente individual", explica Jäncke.