jueves, 17 de noviembre de 2022

En las páginas web del COPG y de FEAP

Ya están disponibles, en la página del Colegio de Psicólogos de Galicia, en la del Colegio de Psicólogos de Madrid y en la de la FEAP, los enlaces a los trabajos premiados. Gracias al COPG por hacerse eco de ambos reconocimientos. https://www.feap.es/ https://copgalicia.gal/novas/xeral/o-colexiado-andres-sampayo-recibe-dous-premios-nacionais

lunes, 7 de noviembre de 2022

PREMIO FEAP 2022 y tercer puesto en premio certamen COP de Madrid.

Ha sido una semana increíble. Solamente puedo tener palabras de agradecimiento para el jurado del Colegio de psicólogos de Madrid y para el comité científico de la FEAP. Ambos premios me han hecho mucha ilusión , aunque no puedo negar que el reconomiento de ser el ganador del Premio FEAP 2022 al mejor trabajo de psicoterapia es un auténtico orgullo y un honor por mi profesión.

miércoles, 2 de noviembre de 2022

Premios y congresos

Estaré unos días fuera. Primero en Madrid en la entrega de premios del Colegio de Psicólogos del concurso "Dale uno giro a tu vida" y desde el viernes en Bilbao en el congreso de la FEAP, participando con una comuninación y también optando al premio FEAP 2022. Nos vemos a la vuelta.

viernes, 21 de octubre de 2022

jueves, 6 de octubre de 2022

Artículo para El Correo Gallego

YO NO SOY MARIO BROS He leído estos días en la prensa que los expertos en virtualidad dicen que en breve podremos tener otro yo y vivir en un mundo paralelo. Me parece sorprendente que tengan tan claro qué es eso del “yo”, para asegurar que tendremos otro. Tengo la sensación de que a mí ya me llega con uno, sea lo que sea eso del yo, para tener que aguantar a otro. También dicen, y me parece un tanto contradictorio con lo anterior, que lo real y lo virtual no son mundos diferentes, que no tiene sentido diferenciarlos. No es un secreto que los profesionales que nos dedicamos a lo que ahora llaman salud mental, atendemos a bastantes niños (y no tan niños) que tienen grandes dificultades para separarse de sus dispositivos tecnológicos, sean tablets, móviles o derivados. En esa indiferenciación intencionada de la que hacen alarde sus creadores entre lo que es real y virtual, entre lo que es mi cuerpo y las extensiones tecnológicas de mi cuerpo, se encuadran las reacciones tan violentas y agresivas de muchos de estos niños, ya que literalmente sienten que se les está “mutilando, arrancando o cortando” una parte de ellos al retirarle su dispositivo. Al fin y al cabo desde muy pequeños esa diferencia entre realidades es muy confusa. Esta particularidad se une a la conocida descarga dopaminérgica de la que cuesta tanto desengancharse. El metaverso, por si fuera poco, redobla la apuesta. Recuerdo los primeros videojuegos a los que jugaba cuando aparecieron las consolas. También las máquinas recreativas a las que iba con mi hermano y en las que gastábamos nuestras sendas monedas de veinticinco pesetas jugando al Street Fighter o al Tetris hasta que aparecía el temido “Game Over” (se acabó el juego). Afortunadamente siempre tuve claro que yo no era Ryu, ni Mario Bros y que mi hermano tampoco era Luigi. El metaverso se publicita como una manera de conseguir un nuevo “yo” que no tenga límites, aumentando las experiencias de una persona sin necesidad de poner el cuerpo. Un avatar, ese “otro yo” nos sustituye en la escena digital. Quizás no deberíamos perder de vista que detrás de todo esto hay un modelo de negocio salvaje que busca consumidores adictos. El modelo, por cierto, es tan flexible y atractivo que ya hay trabajos como decorador de interiores o entrenador de avatares, que están previstos en el Plan de Innovación y Empleo del Gobierno de España para el 2050. Luego diremos que nos preocupa mucho la salud mental. Y yo añado: siempre que haya negocio o un buen nicho de votos. ¿A quién podría interesarle lo absurdo de trabajar en la prevención?